En Azimut cuando hablamos de equipos, no basta con sumar personas con talento, hace falta equilibrio, diversidad de roles y conocer lo que cada miembro aporta.
Por eso, este año hemos empezado a trabajar con la metodología Belbin, una herramienta que nos está ayudando a entender cómo funcionamos como equipo y cómo podemos hacerlo aún mejor.
Os contamos un poco más en este post 👇
¿Qué es la metodología Belbin?
Belbin no mide ni la personalidad ni el puesto que ocupamos si no que identifica qué rol adoptamos de forma natural cuando trabajamos en equipo: ¿somos más de generar ideas? ¿de organizar el trabajo? ¿de cuidar el ambiente? ¿de empujar a la acción y al cumplimiento de objetivos?
Nos ayuda a ponerle nombre a nuestras fortalezas y a ver con claridad en qué somos buenos y qué necesitamos de los demás. Porque sí, todos tenemos algo que aportar… y también alguna debilidad con la que necesitamos comprensión.
¿Por qué lo estamos implantando en Azimut?
Queremos equipos que funcionen con más consciencia, más confianza y más equilibrio.
Queríamos ir más allá de las funciones de cada uno y ver cómo somos cuando trabajamos juntos, qué papel jugamos y cómo podemos complementarnos.
Nuestro objetivo con Belbin es:
- Mejorar la colaboración entre áreas.
- Repartir mejor las tareas y responsabilidades en base a lo que cada uno puede aportar.
- Potenciar el talento real de las personas, más allá del cargo.
- Y, sobre todo, seguir construyendo una cultura de trabajo en equipo sólida.
¿Cómo lo estamos llevando a la práctica?
Empezamos dando formación a las personas que nunca habían trabajado la metodología.
Después, lo estamos implantando equipo por equipo:
- Cada uno recibe su perfil individual.
- Trabajamos con el informe del equipo para ver qué roles están presentes y cuáles no.
- Reflexionamos sobre qué aporta cada uno, qué necesita, y cómo se podrían organizar mejor como grupo.
- Y, lo más importante, acabamos con un plan de acción muy real y adaptado al día a día de cada equipo.
¿Qué estamos notando?
Aunque estamos en proceso, ya estamos viendo cosas muy positivas:
- Se comunican mejor entre compañeros, con más claridad y menos suposiciones.
- Se reparten mejor las responsabilidades, respetando las fortalezas de cada uno.
- Y hay una sensación general de que nos entendemos mejor, también entre departamentos.
Una frase que hemos escuchado varias veces es:
“Ahora entiendo mejor por qué me cuesta algunas cosas… y cómo me pueden ayudar los demás.”
Y eso, para nosotros, ya es mucho.
¿Y ahora qué?
Esto es solo el principio. Belbin nos ha dado una nueva mirada sobre nosotros mismos y sobre el equipo.
Nos ha enseñado que, aunque cada uno tenga su estilo, lo que marca la diferencia es cómo nos sumamos unos a otros.
Seguimos con ganas, con curiosidad y con el convencimiento de que trabajar en equipo no es solo compartir tareas, sino construir algo juntos desde lo mejor de cada uno.